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A lo largo de la espalda, el Longisquama tenía dos estructuras con diez apófisis paralelas y plegables que sobrepasaban la longitud del cuerpo. Estaba soldadas a las vértebras dorsales y eran como unas astas que se ensanchaban con la altura y estaban ligeramente curvadas hacia atrás. Estos apéndices estaban cubierto de esquamas parecidas a plumas. Cuando las abría, se convertían en una especie de vela bastante grande, con la que planeaba de la misma forma que el actual dragón volador, y tras lanzarse, intentaba atrapar a los insectos al vuelo. Es posible que estos apéndices fueran también un mecanismo de protección contra lesiones causadas por las caídas desde los árboles. Se cree que este animal tenía una especie de plumaje cubriendo su cuerpo, por lo que se cree que era de sangre caliente.

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