Antarctosaurus

Lo que distinguía al Antarctosaurus eran sus esbeltas patas y su largo cuello, así como su pequeña cabeza, de solo 60 cm de largo. El tamaño de sus patas le obligaba a desplazarse constantemente a cuatro patas. El Antarctosaurus tenía una protuberancia en la frente, en la que estaban los orificos nasales, muy elevados y perfectos para comer plantas acuáticas. El Antarctosaurus tenía una coraza de placas óseas que recubría gran parte de su cuerpo y le protegía de los depredadores.

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